domingo, 29 de junio de 2008

Postales Negras

El tic tac del reloj suena muy distante. Cierra los ojos; Lo van aislando del mundo sucesivas envolturas de silencio que caen una tras otra con un tenue roce de suspiro. Silencio y soledad. Quiere pensar, ordenar sus ideas, recuperar su yo, pero eso es imposible. Si se hubiera quedado paralítico le seria mucho mas fácil lograr moverse que poner ahora en movimiento su espíritu, ni siquiera percibe el latido de su corazón.
¿Que debe hacer?
Se aprieta las sienes, se las prensa con los puños; Esta ubicado en un círculo negro, el mundo es el eje doliente y carnal de un dolor que siente, y piensa...
¿Es mejor terminar?
Bloques de oscuridad se desmoronan ante sus ojos. De la superficie oscura se desprende una boca, quiere aullar su desesperación, quiere tapar esa boca con la palma de su mano para que otros labios invisibles no la besen, desgarra el suelo y continua presionando su pecho con un revolver. Esta gimiendo, no quiere morir, pero lo necesita.

Después de nada.

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